Cachimba: de la India al mundo

¿Sabías que la historia de la cachimba, la hookah o el narguile empieza en India y su nombre proviene de la palabra coco?

En Madrid, en Washington, en Bangkok o en Río de Janeiro, restaurantes persas, lounge bar genuinamente mediterráneos, bares de copas postmodernos, cafés de estilo magrebí y un amplio etcétera han incorporado la hookah a su oferta.

Hoy en día, los narguiles son conocidos alrededor del globo y parecen haberse convertido en una marca distintiva de clase, de una juventud urbana y cosmopolita que muchas veces ignora que la hookah es un elemento de la cultura popular india.

Fumar narguile
Fumar narguile | ambroo / Pixabay

El origen del narguile

Hookah, narguile, cachimba o shisha son solo algunos de los nombres con que se conoce uno de aquellos inventos de la Humanidad de origen confuso.

La arqueología de la hookah podría trazarse a partir de un instrumento para inhalar el humo de sustancias vegetales que provendrían de la India, en la actual zona fronteriza con Pakistán.

Las piezas más antiguas que se conocen, del 1000 dC, estaban constituidas por una cáscara de coco como recipiente básico al que se unían dos cañas, una para sostener marihuana u opio y la otra para succionar el humo.

Esta teoría se considera la más plausible, pues explicaría su evolución hacia Persia y, más adelante, su llegada y expansión por el Imperio Otomano, así como el origen etimológico de su nombre en algunas lenguas —derivado de la palabra coco en sánskrito: narikela.

La hookah en Persia y Turquía

En Persia se desarrollaron las formas de madera que luego volverían a la India con las dinastías turcas y afganas del Sultanato de Delhi y del Imperio Mogol.

Hacia Occidente, la hookah irradió hasta el Imperio Otomano donde adquirió gran popularidad en la corte de Estambul. Allí, el  instrumento se perfeccionó y adquirió su aspecto lujoso con motivos decorativos de gran complejidad y estructuras de bronce u otros metales y cristal que han llegado hasta nuestros días.

Sin embargo, el mecanismo básico de la cachimba se mantuvo. Consiste en el uso de un preparado humidificado, normalmente cubierto, con una brasa encima, que emite el humo a través de los orificios del lüle (cazoleta) hacia el shishe (base), donde este pasa por agua —fría, caliente o incluso perfumada según tradiciones— para ser inhalado a través del marpuch (manguera).

Partes del narguile
Partes de la cachimba| morcosfiles / Pixabay

El tabaco y la cachimba

La historia del narguile continúa con la llegada del tabaco. Paralelamente a la evolución del diseño, las pipas de agua pasaron del opio al tabaco tras la introducción del mismo desde Europa en el siglo XVI.

  • Persia adquirió gran fama por su preparado conocido como tombeik, un tabaco de sabor fuerte que se utiliza todavía en Irán y el subcontinente indio.
  • Otro tipo de tabaco para nargule apareció en la corte otomana en pleno siglo XIX. Los preparados persas adquirieron unos sabores suaves al añadir dulcificantes naturales, miel o melaza, que hoy conocemos como shisha, tobamel o maassel.
  • El tercer tipo de preparado, propio de la India, emplea frutas y perfumes para suavizar el sabor del tabaco, logrando un punto intermedio entre las variedades anteriores. Este último es conocido como jurak.

Las tres formas tradicionales conviven en la actualidad, eclipsadas por el tabaco egipcio moderno que se caracteriza por una mezcla con glicerina como dulcificante y que ofrece una amplia variedad de sabores afrutados.

Hasta la década de 1980, estas variedades de tabaco eran ajenas a los consumidores de hookah en India u otras partes del mundo musulmán. Sin embargo, su expansión ha resultado un éxito dentro y fuera de las fronteras del antiguo mundo otomano.

Tienda de cachimbas
Tienda de cachimbas | PublicDomainPictures / Pixabay

La cachimba hoy

Vendidas en mercados turísticos de toda Asia y tiendas occidentales como objetos decorativos, recuerdos o verdaderos instrumentos del fumador, las hookahs actuales, en gran parte, proceden de Oriente Próximo (Siria y Egipto) e imitan los modelos otomanos. Se utilizan botellas de vidrio decoradas con estructuras que combinan el metal y la madera. En menor medida se comercializa la hookah malabar, de origen indio, totalmente metálica. El coste de la cachimba viene determinado por la complejidad de la decoración y la calidad de los materiales.

Sin embargo, en muchas zonas de Asia y África se mantienen formas arcaicas a base de cerámicas toscas y maderas sencillas que huyen de cualquier artificio decorativo. Es el caso de las hookahs vendidas en los mercados rurales indios o las formas tradicionales en la zona de Myanmar y el sudeste asiático que se asemejan a un vaso con una simple salida para succionar de madera. Entre las comunidades más humildes incluso se realizan con botellas de plástico recortadas.

¿Es peor fumar tabaco o cachimba?

El narguile o la hookah, lejos de ser un refinamiento, es en India o Turquía un hecho social, el encuentro lúdico y el intercambio entre un grupo afín. Raramente, se convierte en un placer individual como supone el tabaco y, por eso mismo, tiene una tasa de adicción mucho menor.

Con todo, no hay que confundirse. Estudios médicos afirman que una sesión de cachimba supone la ingesta de 80 veces el humo de un cigarrillo y, a pesar de que el tabaco de la shisha carece de ciertos aditivos químicos que refuerzan la adicción, su consumo regular podría tener efectos similares para la salud de los fumadores que las del tabaquismo convencional.

Es mejor fumar narguile
Efectos del narguile | saurabsen / Pixabay

El futuro del narguile

¿Moda pasajera o nueva costumbre social? En tiempos de lucha contra el tabaco, la expansión de prácticas paralelas tiene muchas opciones de naufragar a expensas de la persecución de las autoridades sanitarias. También lo es que vivimos la explosión del mundo global y de las modas multiculturales, que pueden evolucionar hacia unas sociedades mestizas o llevar a regresiones neonacionalistas que rechazan toda influencia extranjera.

Sin embargo, mientras en Delhi se sigan agrupando los jóvenes en Mocha a tomar pastel con hookah o en Barcelona se llene La Concha del Raval a media tarde, The Bed en Taipei siga siendo el referente  de moda y los cafés de El Cairo sigan deleitando a sus clientes con el servicio de las más excelentes shishas perfumada; mientras el café de la Corlulu Ali Pasha Medresesi en Estambul atraiga a estudiantes y nostálgicos a jugar al backgammon y tomar un té turco y, en medio mundo se sigan  oyendo alegres conversaciones adornadas por aromáticas expiraciones grisáceas, el consumo de cachimbas tendrá sentido.

Adaptación del texto que apareció publicado con el título «Señales de humo» en la revista Reseñas de Ankara, otoño 2009

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Por Enric Donate

Historiador y guía de viajes, bloguero y traductor.
Llevo 20 años viajando y viviendo la India apasionadamente.
Te ayudo a descubrir la India y muchos más destinos.

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